Guatapé se recorre bien en dos días. En uno alcanza para lo esencial, pero quedas con la sensación de haber corrido. Esta es la forma en que lo organizaríamos nosotros, que vivimos acá.
Día 1: la Piedra y el pueblo
Sube temprano
La Piedra del Peñol abre en la mañana y a partir de las diez se llena. Si llegas antes de las ocho subes con menos gente, con mejor luz para las fotos y con menos calor. Son más de setecientos escalones en una escalera angosta encajada en la roca: no es técnico, pero sí exige. Sube a tu ritmo, lleva agua y calzado cerrado.
Arriba hay miradores en varios niveles. Vale la pena subir hasta el último: la vista del embalse con sus brazos e islas es distinta desde cada altura.
El pueblo y los zócalos
Después de bajar, dedica la tarde al casco urbano. Los zócalos —esos relieves de colores en la base de las casas— son el sello de Guatapé. No son decoración al azar: muchos cuentan el oficio de quien vivía ahí o algún episodio de la familia.
La Calle de las Sombrillas es la más fotografiada del pueblo, y la Plaza de los Zócalos concentra el mayor número de fachadas trabajadas. Camina sin afanes y métete por las calles laterales, que suelen estar más tranquilas.
Dato práctico: nuestro local de Guatapé queda en la esquina de la Calle de las Sombrillas, en el segundo piso. Si andas por ahí a media tarde, ya estamos abiertos desde las 3:00 p. m.
El malecón al atardecer
El malecón es el mejor cierre del día. De ahí salen los paseos en lancha y bote, y al atardecer la luz sobre el agua justifica la caminata aunque no te montes en nada.
Día 2: el embalse
Paseo en bote
Los recorridos por el embalse salen del malecón durante todo el día y duran entre media hora y un par de horas según el plan. Pasan por las islas y por los puntos donde quedó sumergido el viejo pueblo de El Peñol cuando se llenó la represa.
Deportes en el agua
Hay operadores de kayak, paddle board, jet ski y parapente. Si viajas en temporada alta, reserva con anticipación: los cupos de la tarde se acaban primero.
La tarde libre
Deja la última tarde sin plan fijo. Es cuando aparecen las mejores cosas: un mirador que no estaba en la lista, un café con vista, una vuelta más por el pueblo ya sin la multitud del mediodía.
Tres consejos que ahorran problemas
- Entre semana rinde más. Los fines de semana y festivos el pueblo se llena y todo tarda el doble.
- Lleva efectivo. Muchos sitios pequeños no tienen datáfono, aunque casi todos reciben Nequi o transferencia.
- El clima cambia rápido. Puede amanecer despejado y llover a las tres. Una chaqueta liviana no sobra nunca.
Y para comer
Después de setecientos escalones o de un día en el agua, el hambre llega en serio. Nosotros hacemos hamburguesas al grill con carne 100% Angus Certified y nuestra mermelada de tocineta de la casa, y llevamos domicilio a todo el pueblo, a los hoteles, a los Airbnb y a la zona de glampings.
Puedes ver el menú completo con precios o mirar la cobertura de domicilios en Guatapé.
